Lograr la clasificación anticipada era el objetivo antes de enfrentar a Bogotá F.C por la cuarta fecha de la Copa Águila. Una hora atípica para el encuentro le correspondió a los motilones, 2 de la tarde para el pitazo inicial en el estadio de Techo.

El inicio del partido fue confuso para el rojinegro que no lograba hacerse dueño de la pelota y sufría cada vez que el local intentaba algún ataque a la portería custodiada por Álvaro Montero.

Pocas opciones de gol tuvo la primera parte del encuentro, un remate desviado de Daniel Porozo y uno que otro embate por las bandas que terminaban en centros que quedaban cortos o eran muy pasados.

Al minuto 16 un ataque por banda izquierda de Edwuard Montaño terminó en un centro rastrero que Diego Echeverri capitalizó, pero la celebración fue arruinada por el arbitro central quien determinó que hubo falta contra el arquero por parte del delantero motilón. Decisión que fue bastante disuctida por parte de los jugadores y del cuerpo técnico.

15 minutos más hubo que esperar para poder festejar, cuando, nuevamente Montaño, aprovechó un rebote al borde del área de Bogotá y soltó un remate que dejó sin opciones al golero del equipo local. Sobre el final del primer tiempo un ataque de Yilmar Córdoba, que fue un dolor de cabeza durante todo el partido para la zaga rojinegra, casí empata las acciones.

En la segunda parte lo lógico sucedió, el local, con necesidad de ganar se hizo dueño del balón y a los 54 minutos logro el empate a través de Yilmar Córdoba, que la mando a guardar tras la salida del portero Montero.

El juego se pudó desequilibrar gracias a una expulsión también discutida de Sergio Villarreal al minuto 59 por una falta brusca en la mitad de la cancha sobre Fabián Zambrano.

A pesar de eso los dirigidos por Flavio Robatto no bajaron los brazos y siguieron bucando el gol de la victoria y que les diera definitivamente el paso a los octavos de final.

Luego de un tiro libre cerca del área, Diego Echeverri cabeceó para decretar la segunda anotación cucuteña. Y pudo haber otro griito de gol, pero Luis Miranda, quien había ingresado por Luis Cuesta, llegó sin fuerzas ante el portero de Bogotá y dejó el balón en el cuerpo de este.

No fué la mejor exhibición de fútbol por parte del Cúcuta pero se logró el objetivo que se quería y que lo mantiene en carrera para lograr el cupo a Copa Libertadores del próximo año. Además de mantener en alto la moral y el ánimo del plantel.

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