Cúcuta Deportivo y Deportes Quindío se enfrentaban en un partido que, como dicen en el fútbol, valía 6 puntos. No sólo por ser dos históricos del fútbol profesional colombiano, sino porque ambos luchan por inscribir su nombre en la lucha final por el primer trofeo del año en la B.

Los motilones sabían que con una victoria se aferarían aún más a la clasificación y que los pondría en en una situación bastante cómoda a falta de sólo dos fechas para culminar la fase de todos contra todos. Además de poder escalar en la tabla de posiciones y tener una pequeña ventaja a la hora del sorteo para los play-offs.

Desde el pitazo inicial Cúcuta intentó meter a Quindío en su propio campo y se adueñó de las acciones, con balones en profundidad buscando a los extremos Jhon Miranda y Jeisen Núñez y con diagonales de estos mismos apoyados por el Alpinito Carrillo intentaban llegar hasta las inmediaciones de Julián Meza, quién se volvía figura desde muy temprano.

A pesar de tener la posesión del balón el rojinegro no lograba vulnerar la valla cuyabra, y si decaía en intensidad y precisión en la entrega, lo cual aprovechó el Quindío y se dió un respiro durante el cual también inquietó a Mauricio Mafla.

Sin goles terminó la primera parte. En la segunta etapa Cúcuta no desistió en el ataque y siguió presionando al visitante, que con el paso de los minutos veía como el clima le pasaba factura, y lo seguía atacando con la velocidad de los laterales Jhonatan Pérez y Luis Núñez.

En un rebote que el arquero Meza dejó servido pudo haberse presentado la primera anotación, pero fueron más las ganas de meter el gol que le imprimió Jeisen Núñez al remate, que la técnica precisa para poder embocar el balón y terminó botándolo por encima del arco de manera increible.

Los revulsivos llegarón, primero Juan Andrés Balanta reemplazo a Erick Montaño, de gran labor en marca y recuperanción en la mitad de la cancha. Taganga Castro entró por Cristian Álvarez y Diego Echeverri por Jeisen Núñez.

Una jugada que se gesta en defensa y termina con un balón abierto para Jhon Miranda quien luego mandó un centró perfecto para el Alpinito Carrillo, que de cabeza pudo darle al estadio y cuerpo técnico el desahogo con el grito de gol. Una anotación que aliviaba la presión y el sufrimiento que se tenía, pues se sabían superiores al cuadro que enfrentaban en ese momento.

Más tensionantes aún fueron los minutos restantes y los cuatro de adición que el juez central, de muy discreta actuación, añadió al final de los 90 minutos. Una falta en la mitad de la cancha para los cuyabros le daba la última esperanza a los dirigidos por Alberto Suárez; su portero Luis Meza era el encargado de mandar la pelota al área para intentar la hazaña y robarle dos puntos a los de Flavio Robatto. Balón al área, Mafla lo divisó, dió tres pasos hacia el frente y, con su grito clásico reclamando lo que siempre ha sido suyo, se quedó con en el esférico en las manos. Pitó el juez y celebró el Cúcuta.

Tres puntos de oro que lo ubican en el quinto puesto con 23 unidades y prácticamente clasificado a los cuadrangulares finales.

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