El 27 de agosto quedará en la memoria de los nortesantadereanos como el día en el que el cuadro motilón regreso a su casa; el General Santander.

Una tarde familiar, embellecida por los colores rojo y negro en toda la ciudad y por supuesto en el “Coloso de Lleras”, las tribunas contagiadas por la alegría de un pueblo futbolero que extrañaba las tardes de felicidad y regocijo que solo este deporte nos regala.

El resultado no podría ser otro que una victoria para el equipo motilón, pero más importante que eso, las familias volviendo al estadio, apoyado a su equipo los 90 minutos, festejando goles y con la ilusión cada vez más ferviente de ver al Cúcuta Deportivo de nuevo en la primera división.

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